… CRALITO (en lugar de Carlitos), es el apodo que me acompañó en gran parte de mi niñez y adolescencia. En ese tiempo, tenía dificultad para pronunciar palabras, donde intervenía la “R”. Ejemplo: Padre( se transformaba en PAGRE), Madre (en MAGRE), Tres (en CRES), Potro (en POCRO) y así…..

Bueno. . . para las personas, que en aquel tiempo, les sacaba una sonrisa, al hablar … a mi gran amiga, Alicia Hernández, que mientras estudiaba fonoaudiología ,  me ayudó a revertir ese “problemita” y fundamentalmente a mi amigo el Dr. Rodolfo Sarmiento- que dedicó 40 años de su vida a la cultura de la ciudad de Río Ceballos (Valle de las Sierras Chicas) y en sus escritos ,solía utilizar seudónimos, muy particulares y que también, tenía una relación con la historia, su historia personal o un personaje en especial. Esto  me llevó, a “bautizar “, este espacio, como LA HOJITA DE CRALITO.

En el mismo, estará presente, parte de la historia de la comunidad de Río Ceballos, del importante archivo que dejó el Dr. Sarmiento; lamentablemente desaparecido, físicamente, un 09 de agosto de 2009 y  todo lo que quieran compartir, de vuestras comunidades, relacionadas a la historia ,de éstas.

CAMINO DEL CUADRADO

Camino del Cuadrado Medium

FOTO:Sierras Chicas Plus

El historiador Carlos Page, nos hace una breve recorrida de cómo se llegó, hacer realidad, la unión entre el Valle de Las Sierras Chicas y el Valle de Punilla, por medio del camino del Cuadrado.
Carlos Page, en revista Momento del 02 de septiembre de 1994, nos referencia como un emprendimiento privado, junto a  los punillenses,   los gestores de esta obra; la cual,durante muchos años, tuvo la promesa de diferentes sectores de la política para su pavimentación, la cual se hizo realidad(en forma definitiva) recién el 08 de julio de 2011
Articulo de Carlos Page (Momento 02/09/1994) 
“Cuando el 18 de mayo de 1912, los hermanos Eichhorn adquirieron el Hotel Edén de La Falda, marcaron un hito fundamental en el desarrollo de la importante ciudad turística.
Precisamente, a los alemanes Walter y Bruno Eichhorn se les debe en gran medida la iniciativa de construir El Cuadrado.
Desde un primer momento pensaron unir el Hotel Edén con una ruta alternativa hacia Córdoba pasando por Río Ceballos.
Durante varias semanas del año 1916 se alojaron en sus instalaciones los ingenieros de la Dirección General de Puentes y Camiones, quienes realizaron el relevamiento y trazado de la ruta. Concluidos los estudios, los trámites posteriores ante el gobierno encontraron algunos inconvenientes burocráticos. Así, los hermanos Eichhorn decidieron comenzar las obras con su propia cuadrilla. Un personal con cierta experiencia en estos trabajos, ya que habían abierto varios caminos dentro del amplio predio del hotel.
Con planos en la mano llegaron al primer kilómetro. Se celebró con una gran fiesta, donde un provechoso asado fue la cita de personajes representativos  de las localidades vecinas.
Paralelamente, los hermanos Eichhorn remitieron un elogioso telegrama al doctor Torello, Ministro de Obras Públicas del presidentes Hipólito Irigoyen, en el que se lo felicitaba muy amablemente por la realización de la obra.
No hubo respuesta.
Entonces, la obra continuó hasta el segundo kilómetro.
Luego, el ritual anterior, la gran fiesta y el cordial telegrama. Tampoco hubo respuesta desde Buenos Aires.
Al tercer kilómetro, tercer fiesta y tercer telegrama. ¿Qué pasó?
El Ministro invitó a los despachantes de los telegramas a que lo visitaran.
Así partieron, encontrándose con el funcionario. Este, asombrado por los telegramas de felicitaciones, manifestó que no tenía conocimiento de tal obra.
Así estuvo el desenlace de la táctica de los hermanos Eichhorn. El Ministro sin duda presionado por la realidad, autorizó de inmediato una partida de $30.000 (pesos treinta mil), y otra de $50.000(pesos cincuenta mil) para la continuación de la ruta.
Hubo una condición. ¿Qué condición? Que los hermanos Eichhorn donaran las tierras de los primeros seis kilómetros ya realizados, a partir de la estación de La Falda. Aceptaron. Al cabo de un año se concluyó la obra.
Este hecho histórico relatado por Joharnes Franze en 1935 en un libro alemán, recopilado por Antonio Ceschi de  Santa Croce, ridiculiza la siempre aludida opinión de que los punillenses no querían hacerlo, cuando en realidad, ellos fueron los gestores de la obra.”

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